5 claves para conseguir unos dientes sanos

En los últimos años la tendencia respecto a los dientes es lograr la mayor blancura posible para tener una sonrisa perfecta. Sin embargo, cada vez se habla menos de lo que es en realidad tener unos dientes sanos.

Es por eso que queremos brindarte algunas claves para conseguir unos dientes sanos, unos dientes que estén fuertes, libres de caries y sin ninguna opción para las enfermedades bucales.

En Dentosalud trabajamos de manera continua desde un punto de vista saludable, y por eso animamos a todos nuestros pacientes a que chequeen su salud dental de manera habitual y frecuente, con el objetivo de que sus dientes sean únicos, y siempre se encuentren sanos.

1. CONSEJOS PARA CUIDAR BIEN TUS DIENTES

El primer paso para tener unos dientes realmente sanos es averiguar lo que de verdad tienes que hacer. Y es que cada vez más gente adulta concurre al dentista con diferentes enfermedades dentales, que son el producto de no saber cómo cuidar sus dientes de acuerdo a las necesidades de su edad.

¡No tengas vergüenza de preguntarle a tu dentista sobre cómo te debes lavar los dientes y qué tipo de cuidados concretos necesitas en tu boca!

Por ejemplo, durante el embarazo y la lactancia, muchas mujeres comienzan a sufrir de diferentes problemas dentales producto de las hormonas y la falta de vitaminas, por lo que es necesario que visiten al dentista, con el objetivo de que les recomiende ciertos cuidados durante este periodo, y así no padecer caries durante el embarazo, y que las encías no sangren, que son los problemas más habituales en estos casos.

2. ELIGE UN BUEN CEPILLO DE DIENTES

El cepillo de dientes debe ser elegido de acuerdo a tus necesidades. Algunas personas padecen de ciertas enfermedades que requieren cerdas más duras y otras pueden elegir los cepillos eléctricos, pero esta es una decisión que debes consultar previamente con tu dentista de confianza para que te de las mejores recomendaciones.

El cepillo eléctrico es una excelente opción, ya que a diferencia del tradicional, permite eliminar una mayor cantidad de placa bacteriana y, por su tamaño, es capaz de limpiar las zonas más inaccesibles de la boca.

Obviamente, hay una enorme cantidad de variantes en el mercado, pero debes elegir teniendo en cuenta las recomendaciones de tu dentista, y por supuesto, conocer de antemano el uso que se le va a dar, ya que de nada serviría usar un cepillo eléctrico, si el tiempo de cepillado fuera inferior a si se hiciera un cepillado manual.

En cuanto al tema de las cerdas de los dientes, como te hemos dicho, debes tener en cuenta lo que diga tu especialista de confianza, pero tienes que saber que se dividen en tres categorías diferentes, las cuales dependen de la suavidad:

  • Cerdas duras: no son de las más recomendables porque podrían erosionar el esmalte dental, aunque eliminan bien los restos de comida y placa.
  • Cerdas intermedias: se suelen recomendar de manera frecuente, ya que limpian en profundidad y no dañan el esmalte, dentro de este tipo de cerdas de los cepillos de dientes manuales, hay también varios tipos.
  • Cerdas suaves: esta variedad se utiliza, en general, en los casos en los que los dientes están sensibles debido a una intervención como la extracción de una muela, por ejemplo, o de manera generalizada cuando existe sensibilidad en los dientes ocasionada por otros motivos.

3. UTILIDAD DEL IRRIGADOR DENTAL

Un irrigador dental es un excelente elemento para incluir en tu rutina dental, ya que limpia y elimina bacterias de tu boca con más profundidad.

Este aparato está recomendado sobretodo para aquellos que tienen implantes u ortodoncia, así como para aquellos que padecen enfermedades de las encías.

¿Cómo funciona? Es muy sencillo: un irrigador dental es muy similar al que tiene el dentista en la consulta, se trata de un artilugio que arroja agua a presión entre la zona blanda, es decir las encías, y el cuello del diente, que es donde más bacterias se acumulan y donde es más difícil es limpiar con un cepillo de dientes normal o incluso eléctrico.

De esta forma, se eliminará una mayor cantidad de placa bacteriana, se reducen los sangrados de la encía en caso de padecer gingivitis, se controla la inflamación de las encías, y se limpia mejor los arreglos dentales, tales como las coronas, los implantes, y las ortodoncias.

4. CONTROLAR EL BRUXISMO

El bruxismo es una enfermedad dental sumamente grave que puede causar hasta la pérdida de piezas dentales. Es por eso que si sufres de dolores en tu mandíbula, sobretodo por la noche, es necesario que acudas a tu dentista para que evalúe si padeces de bruxismo y, en caso de que lo confirme, te diga como de avanzada está la enfermedad y el tratamiento adecuado que debes seguir.

El bruxismo es una dolencia producto de la sociedad actual en la que estamos inmersos, en la que el estrés predomina en muchas situaciones cotidianas, y al no expresarlo de ninguna manera, el cuerpo opta por sacarlo a la luz cuando menos daño consciente puede hacer, por la noche sin que nos demos cuenta, chirriamos los dientes, haciendo que el esmalte se estropee, y la tensión se acumule en las mandíbulas.

Un tratamiento muy positivo para el bruxismo es el uso de las férulas de descarga, chequea tu salud dental y empieza a usarlas si padeces de bruxismo.

5. VISITAS REGULARES A TU DENTISTA DE CONFIANZA

Por supuesto que la mejor recomendación que podemos hacerte es que siempre acudas al dentista con regularidad, aún cuando no sientas dolores o malestares.

Es importante que, al menos dos veces al año, tu dentista realice una limpieza profunda de tus dientes y vigile aquellas piezas dentales más propensas a a sufrir de caries.

El siempre sabrá qué decirte ante cualquier duda, y podrás exponer tu caso concreto para que los expertos en salud dental de Dentosalud, podamos ayudarte, contacta ya con nosotros aquí.

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